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Escuela Nin

El futuro del mundo educativo es algo que me he ido preguntando desde hace algún tiempo, ya que es la base de cualquier sociedad, incluso en la que aparece en Sirius 4. Cómo será es una pregunta que, actualmente, depende de muchos, muchísimos factores. No solamente es una cuestión de sus profesionales, sino que también tenemos que tener en cuenta factores como la estructura de la unidad familiar, las tecnologías existentes o distribución de los horarios, por mencionar algunos.

En nuestros tiempos hemos vivido muchos cambios, como he dicho antes, uno de estos es la familia. Tradicionalmente, la familia estaba compuesta por un hombre, una mujer y sus hijos. Actualmente ya no tiene porque ser así. Hay núcleos familiares con hijos de anteriores matrimonios, incluyendo la tutela compartida. También hay las parejas homosexuales que, aunque no afecta a la educación del niño, si que rompe al concepto tradicional en la educación. Por otra parte, tenemos a madres solteras, o dicho de otra forma, familias con un único progenitor.

Si seguimos hablando de las familias, nos encontramos con el tema horarios. Algunos padres hacen turnos intensivos, otros los tienen partidos, además de que pueden ser por la tarde o de noche. Y a esto hay que sumarle la irregularidad que muchas veces hay en sus trabajos, fenomeno conocido como «hacer horas extras por necesidades del trabajo». Aunque el tema horarios también es por parte de los niños, especialmente los relacionados con las actividades extraescolares y cómo coordinarlas sin perder el juicio.

La tecnología es otro factor importante. Los avances se suceden uno tras otro y, aunque los niños se adaptan bien, su forma de ser usada es cada vez más compleja. ¿Debería enseñarse mecanografía de la misma manera que antes se enseñaba caligrafía? Tal vez sí, actualmente todos trabajan con un ordenador. ¿Deberían aprender conceptos básicos de programación? Muchos aparatos de hoy en día tiene capacidades automáticas parametrizadas, y saber cómo establecer dichos parámetros puede facilitarles la vida. Por no mencionar que pronto los niños podrían ir cada uno a clase con su propia tablet.

Por otro lado, también es posible que haya que incluir nuevas asignaturas, quitar algunas viejas o revisar las actuales. ¿Deberían aprender primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar? Está demostrado que cuanta más gente sepa hacer RCP, más vidas se pueden salvar. ¿Hasta que punto es importante la literatura o las matemáticas? Hay quien opina que enseñar ecuaciones de segundo grado o la vida de los escritores es una perdida de tiempo. ¿Deberían darse clases de economía? Los ciclos económicos marcan nuestra vidas, además de que tarde o temprano deberemos decidirnos sobre hipotecas, depósitos de inversiones, planes de pensiones, etc.

Para intentar aclararme las ideas, escribí un relato sobre todo esto ambientándolo en el universo que he creado para Vicky y que dio como resultado mi primera novela, Sirius 4. En este relato vislumbro por encima cómo pueden ser las familias y los sistemas educativos del futuro.

Sin más dilación, os dejo con el escrito.


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Escuela NIN

Al terminar la clase, los niños guardaron sus thaves[1] en sus respectivos pupitres antes de ir a comer. La clase de hoy había sido sobre los romanos. Los chiquillos se lo habían pasado en grande viendo las legiones extendiéndose por el Mediterráneo, escuchando a Tiberio dirigiéndose al senado (aunque hablaba en latín y no lo entendiesen) y acariciando las piedras del Coliseo. A pesar de que todo eso solo fuera una recreación, habían disfrutado como nunca y ya tenían una buena idea sobre quiénes eran los antiguos romanos.

Su profesor les despidió con una atenta y cálida sonrisa dibujada en su rostro. Y era sincera, ya que para él era un deleite poder ver a los niños madurar y crecer, tanto física como intelectualmente. Sin embargo, esa sonrisa se borró cuando los niños se perdieron de vista; el motivo no era otro que la reunión que le esperaba con la supervisora de educación primaria para evaluar su adaptación en la institución. Era una mujer fría que siempre buscaba resultados, y poco le importaban los alumnos; pero él también quería decirle cuatro frescas.

El despacho de la supervisora era un lugar poco acogedor, frio y sin apenas decoración, pensado únicamente para trabajar y recibir alguna visita esporádica. Un lugar poco hospitalario para un niño, nada adecuado para vivir una infancia.

–Dígame, Matías, ¿qué tal los alumnos? ¿Se comportan en clase? –le preguntó la supervisora con tal de romper el hielo.

–Por supuesto. Atienden muy bien a las lecciones y aprenden al ritmo previsto.

–¿Todos? –insistió la supervisora mientras revisaba su didyc[2].

–En conjunto, sí; por separado ya lo detallo en el informe. El caso de María y Sophie es, por decirlo de alguna manera, el más problemático, aunque solo se trata de que han hecho muy buenas migas y aprovechan cualquier ocasión para hablar. Es decir, que no hay nada grave que le tenga que preocupar.

–¿Y usted? ¿Se va adaptando a la escuela?

–Sí, por supuesto.

–Lo pregunto porque ha vivido siempre en un planeta. No tiene que avergonzarse si tiene problemas para aclimatarse a vivir en una estación espacial.

–Tengo que reconocer que es un poco extraño esto de ver siempre las estrellas al mirar por la ventana, o incluso ver mi planeta natal allí abajo; pero no estoy teniendo ningún problema. Todo lo contrario, lo encuentro de lo más excitante, intelectualmente hablando.

La supervisora terminó de repasar las notas en su didyc y lo plegó para ponérselo en su muñeca.

–Es usted excepcional. La dirección hizo bien en contratarlo, a pesar de su corta edad. ¿Cuántos años tiene? ¿Veinticuatro?

–Veinticinco, Elke. Al terminar las prácticas y el post-grado, Nin[3] me ofreció trabajar en este orfanato, y lo acepté de buen grado.

Matías también sentía curiosidad por la edad de su supervisora. La mirada fría y la expresión férrea de Elke eran las típicas de una mujer madura y experimentada. En cambio, su piel era tersa y brillante, su cabello era espeso y vivaz, sus pechos eran firmes y turgentes, y su cadera estaba bien contorneada; tenía el cuerpo de una veinteañera. Un cuerpo sospechosamente joven para una mujer que debería estar en plena menopausia, aunque cada uno es libre de gastarse su sueldo como quiera. El tratamiento de rejuvenecimiento con esculpido integral era algo bastante común entre la gente adinerada de esa edad, tanto en hombres como en mujeres. O tal vez fuera un cuerpo sintético, Nin era especialmente conocida por sus tratamientos de cibernitización.

–Esto no es un orfanato, es más bien un internado. Tenga en cuenta que además de los fetos comprados, también hay hijos de parejas heterosexuales.

–Pero son una minoría. Aun así, estos niños crecen sin la compañía de sus padres.

–Los trabajos que realizan susodichos padres les impiden tener cerca a sus hijos, y pueden venir a verlos cuando quieran. Nuestra megacorporación[4] siempre se ha preocupado que sus empleados puedan optar a las mejores opciones existentes.

–Incluyendo el embarazo in vitro.

–¡Por supuesto! Es un gran avance para la mujer y en el campo médico de la reproducción. Poder retirar el embrión a las dos semanas después de la fecundación evita que la madre sufra las molestias derivadas del embarazo. Que no son solo la perdida de la figura, como asegurarían los más profanos, sino que también incluyen trastornos hormonales y de salud general, que siempre implican un cambio en la personalidad y en el humor de la madre. Librar a las mujeres de ese suplicio es un gran avance para la sociedad.

–También evita que se forme el lazo madre-hijo, dejando todos esos bebes a disposición de los intereses del sistema. Y no solo eso, sino que también son víctimas de sus especulaciones y, de vez en cuando, algún feto muere «accidentalmente» durante el proceso. Además, el embarazo in vitro evita las bajas por maternidad y las relacionadas con la gestación, así como la perdida de efectividad de las empleadas.

–La verdad es que dudo mucho que esté en contra de este sistema. Gracias al embarazo in vitro se ha reducido a casi cero el número de abortos inducidos. Las chicas con embarazos no deseados pueden vender, y venden, sus embriones en vez de pagar para la interrupción, lo que ha hecho crecer la tasa de natalidad humana a casi seis neonatos por mujer. Esto, sumado a la baja mortalidad infantil, da una tasa de crecimiento de la población humana suficientemente alta para poder colonizar todos los nuevos planetas que se van descubriendo.

–Sí, cierto, mucho mejor esto que el aborto. Pero el número de huérfanos ha alcanzado la tasa más alta en la historia de la humanidad.

–Realmente, tal y como son las cosas ahora, ¿para qué necesitan los padres? Esta escuela aporta todos los referentes masculinos y femeninos necesarios para el adecuado desarrollo psicológico de los alumnos, así que, sinceramente, no les hacen falta. Incluso los cuidadores de cada grupo son un hombre y una mujer.

–Aun así, aquí el calor familiar no existe.

–Discrepo. Esta familia es mejor, ya que nunca se romperá, lo que siempre causa un trauma infantil. Aquí no hay padres que discutan, ni problemas para llegar a fin de mes, ni hermanos mayores abusones, ni molestos hermanos menores. Además, la familia tradicional ya hace generaciones que es cosa del pasado. Y lo sabe.

En ese punto Matías tenía que darle la razón. Casi había las mismas posibilidades de que una familia se mantuviese unida hasta que la muerte los separe, que de que algún familiar abusase sexualmente de algún pequeño.

–De todos modos, Elke, creo que a veces somos demasiado duros con ellos.

–¿Lo dice por lo del simulacro de accidente de la semana pasada?

Matías asintió.

–¿Es que ha notado que alguno de sus alumnos esté traumatizado?

–No, pero les podríamos decir que es un simulacro, así estarían más tranquilos.

–Entonces perdería todo el valor didáctico. La gracia es que los niños aprendan a enfrentarse a sus miedos y a forjar su carácter. La estación es un entorno cerrado y pocas cosas peligrosas hay por aquí; algo tiene que ponerlos a prueba, y no solo las evaluaciones trimestrales.

–De todas formas, no me gusta verlos llorar.

–Mientras son niños deben aprender a enfrentarse a sus miedos, para que cuando crezcan y sean adolescentes, puedan aprender a aceptar sus responsabilidades. Solo así llegarán a ser adultos capaces.

–Pero solo son niños.

–Y es por eso que usted está aquí, y por eso les dará la mejor enseñanza que pueda, porque usted es consciente que son personas con derecho a una vida digna. Da igual si son hijos legítimos de una estupenda pareja, o los bastardos de alguna ramera que vende sus embriones para comprarse drogas. Aquí, en esta escuela, siguiendo la política social de Nin, no le damos ninguna importancia a todos esto: de la misma forma que un hijo no debe vivir de la gloria de sus padres, tampoco debe acarrear con los fracasos de estos.

Matías volvió a asentir. Aceptó el trabajo porque le gustaba el método de enseñanza que usaban las megacorporaciones, muy personalizado y adaptado a cada individuo, para así poder sacar a relucir sus mejores habilidades. Sabía que la gran mayoría acabarían siendo mano de obra especializada, ya fuera como oficinistas o mecánicos, o incluso como soldados en los cuerpos de seguridad. Sin embargo, otros se convertirían en grandes artistas o en brillantes científicos. En cualquier caso, serían felices en su trabajo porque estarían haciendo lo que mejor se les da. Y además, fuera cual fuese el resultado, la megacorporación estaría allí para recuperar la inversión.

–Matías, ¿tiene algo más que decir?

–No, Elke. Gracias por recibirme.

–A usted por venir.

El joven profesor abandonó el despacho sin el claro convencimiento de si lo que hacían allí era bueno o malo. Sin embargo, tenía la certeza de que si la humanidad seguía adelante, se debía tanto a gente como Elke como a personas como Matías.


[1] Terminal Háptico AudioVisual Educativo. Permite mostrarle al alumno todo tipo de documentos visuales y sonoros, así como recreaciones 3D en forma de dioramas o partes de estructuras, dando la opción de crear hologramas sólidos.

[2] Dispositivo Inteligente de Datos Y Comunicación. Se trata de un aparato del tamaño de un DIN A4, plegable en varios formatos, incluyendo el DIN A7 o como una tira para la muñeca. Sus funciones cubren todas las necesidades personales de comunicación (p.e.: teléfono, televisión y boletines) y datos (p.e.: agendas, calendarios y enciclopedias), además de un sinfín de aplicaciones adicionales, tales como juegos, editores de texto y hojas de cálculo, e incluso algunas orientadas al origami.

[3] Una de las megacorporaciones más importantes de la humanidad. Nació en el atlántico norte, en la Tierra, cuando empezó la colonización del Sistema Solar, antes de la Guerra del Espectro. Desde entonces, ha estado en la brecha en todo lo referente a colonización espacial y cibertecnología.

[4] Una megacorporación es un conglomerado de industrias, negocios y empresas que se asociaron bajo un mismo cártel para así maximizar sus beneficios. A la larga se han convertido en un nuevo tipo de país, incluso tienen representación en la ONU.

 

Comentarios

Emy
Respuesta

A pesar de las ventajas que tendría en algunos casos un sistema de educación así, las personas pasarían a ser meras piezas de una gran maquinaria a utilizar de la manera más productiva posible, y los niños serían educados sin el cariño y las atenciones de la familia, con las carencias que eso conllevaría. Por otro lado no veo que se evitarían los problemas de relación entre los niños. Seguirían estando expuestos a abusos y molestias por parte de los niños mayores y menores respectivamente. Y tampoco se eliminaría el problema de los abusos sexuales. Podrían darse igualmente por parte de los cuidadores o tutores.

Por otra parte, aunque a primera vista pueda parecer una ventaja, no creo que la mayoría de las mujeres quisiera evitar el embarazo pese a las molestias que les pudiera ocasionar. Y esto va también para los hombres, que aunque, de una manera menos intensa, también viven el embarazo a través de la mujer.

Entre las ventajas que veo en esa manera de educación, destacaría que todos los niños serían educados de la misma manera sin importar su procedencia, y se evitarían carencias de atención debido a problemas económicos o de falta de disponibilidad por parte de los padres. Pero aun así, no me parece la mejor opción educativa.

Me ha parecido interesante e inquietante el relato, y da para reflexionar y tener largas discusiones sobre el tema.

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