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Karakoram

El primer relato de acción que hice que, al igual que los otros que he ido desenterrando, también me sirvió para ir dando forma al universo de Sirius 4. En este caso describo una acción militar, permitiendo conocer un poco el pasado de Vicky y cómo era (o será) la Tierra en esos momentos.


 Karakoram

El grupo de AVs se aproximaba a las coordenadas establecidas. Dos cañoneras Hawk abrían la formación y el transporte Vulture las seguía de cerca. En su interior el sargento del pelotón daba las últimas instrucciones a sus soldados.

–Recordad que vamos a capturar a su líder. No uséis fuerza letal si no es imprescindible. Poned los fusiles en aturdir y con dos disparos los dejareis inconscientes.

La sección a la que pertenecía el pelotón estaba destinada al Cachemir norte, bajo el dominio de Pakistán, en la región montañosa del Karakoram. Hacía algún tiempo que un grupo de rebeldes expresaba su disconformidad de una forma demasiado violenta y por fin, habían encontrado donde se escondían, o eso decía inteligencia.

El Cachemir ha sido durante muchos siglos una zona de guerra permanente y esa misión formaba parte de una iniciativa que intentaba poner paz de una vez por todas. Tanto India como Pakistán habían aceptado la resolución de las Naciones Unidas de convertir ese territorio en una zona desmilitarizada. Esto significaba que estaban prohibidas todas las armas excepto las de las tropas de la UNAF. A pesar de eso, no desalentaba a los grupos más radicales, que conseguían armas obsoletas e intentaban imponer su ley. El protocolo establecía que solo las tropas de la segunda división de la Guardia Solar podían realizar acciones ofensivas mientras que los demás cuerpos de ejército quedaban relegados a hacer tareas de vigilancia, control y seguridad. Resumiendo, Intervención, una fuerza neutral, daba caza a los insurgentes, y los otros dos países vigilaban su territorio.

El momento había llegado. Las cañoneras llenaron el lugar de humo para proteger al transporte mientras aterrizaba. Los soldados se ajustaron los cascos, quitaron los seguros, las puertas se abrieron y salieron del vehículo al grito del sargento.

[Alfa 1]: –Alfa, adelante. Beta, cubridnos.

El Vulture se elevo mientras la escuadra Alfa avanzaba hacia la entrada del búnker subterráneo y Beta los seguía a una distancia prudencial vigilando los alrededores. Ese era un momento muy delicado ya que el pelotón estaba al descubierto. Por suerte, la humareda impedía que el enemigo viera algo, sin que eso fuera una molestia para los soldados de Intervención gracias a su equipamiento superior.

Alguien desde dentro disparó un arma de fuego, la ráfaga se perdió en el aire. Alfa 2 respondió con dos tiros que dejaron inconsciente al agresor.

[Alfa 3]: –Se acercan cuatro más.

La escuadra Alfa se arrodillo y apuntó al pasillo de entrada. Cuando el enemigo apareció, abrieron fuego.

[Alfa 1]: –Hostiles neutralizados. Entramos. Beta, seguidnos.

Los seis militares entraron en el búnker donde se encontraron una bifurcación de túneles.

[Beta 1]: –Los sensores indican gente a ambos lados.

[Alfa 1]: –Beta, seguid por la derecha. Alfa, vamos por la izquierda.

El pelotón se separó en las dos escuadras que lo formaban, una para cada corredor. Alfa se encontró con una pequeña barricada improvisada donde esperaban tres enemigos. Los soldados abrieron fuego abatiendo a dos, pero el otro disparó sobre Alfa 3 haciéndolo caer.

[Alfa 1]: –Alfa 3, ¿estás bien?

[Alfa 3]: –Grrr… Estoy bien, señor. No han perforado las protecciones.

El soldado se levantó y continuaron adelante a la búsqueda de su objetivo.

Mientras tanto, Beta se adentraba en el búnker. Un rebelde apareció de la nada, Beta 1 y 2 lo neutralizaron inmediatamente. Había dos habitaciones a los lados y otra adelante. Tenían que asegurarlas.

[Beta 1]: –Dos, vigila el pasillo.

[Beta 2]: –Recibido.

[Beta 1]: –Tres, entra a mirar.

[Beta 3]: –Recibido.

Beta 2 se arrodilló en el medio, vigilando todas las salidas. Beta 1 se apostó al lado de la puerta, y Beta 3 entró y examinó la habitación. No había nadie en ella.

[Beta 3]: –Limpio.

[Beta 1]: –Perfecto. Beta 2, vamos a la siguiente habitación.

[Beta 2]: –Recibido.

Beta 1 se postró otra vez al lado de la puerta, y Beta 2 entró con el arma por delante. Se topó de cara con uno de los rebeldes que estaba cargando un viejo fusil de asalto. Le pegó los dos tiros pero ni se inmutó, seguramente iba drogado. El miliciano amartilló y apuntó al soldado que, con una agilidad felina, desenfundó su cuchillo, hizo un paso hacia delante y le cortó la tráquea haciendo saltar la sangre encima de su uniforme. Aun así, el enemigo pudo disparar una ráfaga impactando en la pared. Continuaba de pie, le quedaba poca vida y la quería vender cara. Beta 2 se dio cuenta y le clavó el puñal en la base del cuello, lo retiró y se creó una fuente de sangre que tiñó de rojo todo a su alrededor. Sin aire ni presión sanguina, el elemento hostil no podía continuar luchando y cayó en medio de un colchón carmesí mientras grumos rosados salían de su cuello, haciendo patente los inútiles esfuerzos para respirar.

[Beta 2]: – He matado a uno. No queda nadie dentro.

Fue un combate de no más de cinco segundos. Beta 1 lo había visto todo y le costó creérselo.

[Beta 1]: – ¡Impresionante! Pero tenemos que continuar.

Antes de enfundar su cuchillo de combate, lo limpio con las ropas de la todavía agonizante víctima que se convulsionaba en el suelo.

 

En el mismo momento, la otra escuadra llegó al final de su corredor donde había una puerta blindada y cerrada.

[Alfa 1]: –Alfa 3, vuela la puerta.

El soldado sacó una cuerda de explosivo plástico de alta potencia que la pegó a las rendijas.

[Alfa 3]: – ¡Fuego en el agujero!

Los militares se cubrieron y una fuerte explosión abrió la entrada.

[Alfa 1]: – Lanzo granada.

Alfa 1 saco el pasador de su granada fotónica y la lanzó dentro de la habitación. Una gran luz cegadora seguida de un potente ruido aturdió a los ocupantes y los soldados de élite entraron. En un rincón vieron a su objetivo protegido por cuatro hombres. Los neutralizaron y Alfa 2, sin mediar palabra, cogió al líder por el brazo y le obligó a andar.

[Alfa 1]: –Ya lo tenemos, nos largamos.

[Beta 1]: – Hemos encontrado un alijo de armas.

[Alfa 1]: – Voladlo.

[Beta 1]: – Recibido.

 

Al exterior del búnker los esperaba el Vulture mientras que una Hawk lo sobrevolaba y la otra vigilaba las cercanías. El pelotón de intervención salió a paso ligero, medio arrastrando a un barbudo con túnica. Detrás suyo se pudo oír una fuerte explosión.

[Alfa 1]: – ¡Vamos! Carguémoslo y nos vamos.

El Vulture abrió las compuertas. Alfa 1 lanzo al prisionero al suelo, lo disparó dos veces y lo lanzó dentro del transporte con la ayuda de Alfa 2. Con el objetivo asegurado, el resto del pelotón entró y los tres AVs pusieron rumbo a la base de la UNAF.

Los soldados ya se podían relajar. Se quitaron los cascos y aflojaron sus protecciones. No obstante, al sargento Johansen no le pasó desapercibida la cantidad de sangre que había encima de Beta 2.

–LaFontaine, ¿qué pasó?

–Uno de esos rebeldes no se quería rendir, señor.

–Ya sabes que tendrás que ajustar cuentas con la teniente.

–Sí, señor, pero le puedo asegurar que ha sido en legítima defensa. El cabrón estaba drogado hasta la punta de… las cejas.

Tenían lo que habían ido a buscar, no tuvieron ninguna baja. La operación se había realizado con la precisión de un cirujano. La misión había sido un éxito.

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