Tu navegador (Internet Explorer 7 o anterior) está obsoleto. Tiene fallas de seguridad y no puede mostrar todas las características de este y otros sitios web. Aprende a actualizar su navegador.

X

Navegar / buscar

La esfera negra

Otro de los deberes que nos pusieron en el curso de fantasía y ciencia-ficción fue la creación de un objeto. Cómo que esta vez tenía más tiempo, además lo combiné con la idea del primer ejercicio. Y estoy contento del resultado.

Esta vez me ha quedado más como un micro-cuento que como un micro-relato, por lo que es más largo de lo habitual. Sin embargo, tampoco supero la extensión de una página, por lo que aún servía. Quien sabe, tal vez algún día lo convierta en un cuento entero, o haga un libro de él.

Sin más dilación, os dejo con el micro-cuento.


 La esfera negra

El azada del campesino tropezó con una piedra curiosa. Era totalmente esférica y, a pesar de ser negra como la noche, brillaba tenuemente. El humilde hombre la recogió y la guardó sin saber mucho para que le podría servir.
Llegó el día de pagar los impuestos, y el pobre campesino tenía poco que dar. Sin embargo, ofreció la esfera negra como tributo, y le fue aceptada ya que parecía una piedra preciosa. Y cuando ésta fue presentada ante el rey, éste ordenó que la incrustan en su corona, ya que había percibido que esa joya le traería buena suerte.
Y así fue. En poco tiempo, su reinado se expandió por los territorios adyacentes, a la vez que sus enemigos codiciaban aquella extraña piedra. Pero la buenaventura del monarca acabó en tragedia cuando, debilitado por unas extrañas fiebres, murió en combate. Y también le fue arrebatada la piedra.
Durante las décadas siguientes, todos los hombres de poder desearon poseer aquella esfera negra, y se enfrentaron en sangrientas guerras o pagaron asesinos para hacer el trabajo sucio. Pero al cabo de los siglos, la fama de la joya se fue cubriendo del rumor que todo el mundo que la poseyera moriría de fiebres (o asesinado), y la piedra cayó en el olvido.
Pasaron aún más siglos hasta que un joven científico, que estaba visitando un amigo suyo del museo de historia, vio la piedra y sintió curiosidad. Se la dejaron para analizar, y así fue como descubrió una nueva fuente de energía, aunque limitada a aquel único objeto.
Sin embargo, esa energía impulsó nuevos descubrimientos, y la humanidad salió al espacio, donde conoció nuevas especies. Y estas especies descubrieron la fuente de poder que tan celosamente guardaban los humanos. Los intentos de robo dejaron paso a conflictos aislados que desembocaron en guerras. Sólo fue una cuestión de tiempo que toda la galaxia estuviera involucrada, y que cada batalla se saldara en millones de muertos.
Sin embargo, un grupo de valientes decididos a acabar con esa matanza sin fin, consiguieron hacerse con la esfera negra, y, empleando su poder, activaron un artefacto que la hizo perder en los confines del espacio y del tiempo.
Quién sabe dónde fue a parar. Quizás, algún día, un humilde campesino la desenterrará y todo volverá a empezar.

Dejar un comentario

nombre

correo electrónico (no publicado)

sitio web