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Personajes a tres capas

¡Buenas a todos!

En el proceso de escritura y de inventarse historias siempre hay que dar el paso de crear personajes. Aunque la información y las formulas sobre su creación que uno puede llegar a encontrar es tan diversa como los colores, nunca he encontrado una que se adaptara a lo que realmente necesitaba. La mayoría eran demasiado complejas y terminaban creando un personaje mucho más detallado de lo que necesitaba. Así que me inventé la creación de personajes a tres capas.

De todo lo que he ido aprendiendo, el sistema que más me ha gustado era la teoría del iceberg, dónde la punta es lo que el lector puede ver del personaje, pero este esconde mucho más por debajo. Basándome en esa teoría y dándole unas cuantas vueltas de tuerca al asunto, combinándolo todo con ejercicios de observación aplicados, obtuve una metodología de creación de personajes que me servía tanto para el más protagonista, como para el más marginado por la historia.

Esta metodología, a la que llamo «personaje a tres capas», consiste definir un personaje decidiendo cuantas capas le vas a aplicar (como si fueras a pintar una pared). Así que, por ejemplo, si vas a crear al protagonista, le metes tres capas para que quede bien acabado, y si es un personaje de dos líneas, pues con una capa tienes suficiente.

Para ir ilustrando la explicación, usaré el siguiente microrrelato donde iré aplicando el método en todos los personajes:

En el parque solamente se hallaban un anciano acompañado por su nieto. Ambos observaban cómo el policía capturaba al ladrón.

Primera capa: la impresión inicial

Es la base de todo, porque forma la primera impresión que uno se lleva de alguien. Aunque por mucho que nos guste que la gente sea profunda y compleja, en el fondo, y por naturaleza del ser humano, nos vamos a quedar con la primera impresión. Así que es esencial trabajar ese aspecto. Por ejemplo, si os pongo la siguiente lista de nombres:

Obama, Brad Pitt, Shakira, Rajoy, Angelina Jolie

Habréis asimilado un adjetivo a cada uno de ellos (que sea bueno o malo es otra cosa). Lo mismo pasará con vuestro personaje a medida que lo vayan conociendo, así que procura tener claro qué quieres que piensen de él.

Apliquemos la primera capa al microrrelato:

En el parque solamente se hallaban un anciano opulento y su nieto consentido. Ambos observaban cómo el expeditivo policía capturaba al escurridizo ladrón.

¿Habéis notado algún cambio? Sin embargo, la historia sigue siendo la misma. Fijaros que el adjetivo que acompaña al personaje puede referirse a cualquier aspecto de ese, tanto físico como de sus habilidades.

Segunda capa: comportamiento

Si el personaje en cuestión es de más de una línea, nos encontraremos que tiene que interactuar con su entorno. Para eso tenemos que determinar cuál va a ser su comportamiento en general. Podemos decidir que sea valiente y osado, o tal vez será un cobarde traicionero, o simplemente un tímido curioso. Se trata de hacer un simple desarrollo de la primera capa añadiendo profundidad a la primera impresión.

En cualquier caso, esta capa nos dará unas pautas sobre las primeras reacciones de un personaje ante una nueva situación. Así que también tenemos que empezar a establecer cuáles son sus motivaciones más básicas.

Vamos a aplicar la segunda capa:

En el parque solamente se hallaban un anciano opulento y su nieto consentido. Ambos observaban con curiosidad y recelo cómo el expeditivo policía se había lanzado contra el escurridizo ladrón, que todavía se resistía a la detención.

Cómo podéis ver, la aplicación de capas también extiende el texto, así como la aparición de los personajes en otros fragmentos. Todo esto también influye en el carácter narrativo, aunque en menor medida.

Tercera capa: carácter y muros.

El carácter puede llegar a ser algo muy distinto al comportamiento. Por ejemplo, imaginaos que el típico detective privado que, para salvar a la pobre chica desvalida, reparte puñetazos a diestro y siniestro; pero en el fondo le duele tener que recurrir a la violencia y hacer daño a otros seres vivos. Sin embargo, la chica no lo notará hasta que lo conozca mejor (y luego se enamorará del detective porque es un chico muy sensible y esas cosas tan guays). El carácter es algo profundo que marcará la suma de los comportamientos, o dicho de otra manera, el carácter establece el curso de acción para el personaje de forma detallada.

No obstante, no todo es así de simple; existen los muros de la personalidad. El personaje puede estallar y ceder ante ciertas situaciones, y para eso tenemos que definir sus muros personales. En el caso del detective de antes, por ejemplo, el muro podría romperse al ver a una mujer en apuros, por eso se pone a repartir mamporros.

En el fondo, tenemos qué saber que le importa a nuestro personaje y qué le deja de importar. Es decir, también tenemos que establecer las motivaciones que le impulsan a vivir.

Apliquemos la tercera capa:

En el parque solamente se hallaban un anciano opulento, que sostenía su móvil con manos temblorosas, y su nieto consentido, que disfrutaba de su helado al igual que del espectáculo. Ambos observaban con curiosidad y recelo cómo el expeditivo policía, que encontraba un gusto macabro en su labor, se había lanzado contra el escurridizo ladrón, que todavía se resistía a la detención, pensando en su mujer y sus hijos.

Cada vez que aplicamos una capa, el texto crece, pero no perdamos de vista que la historia sigue siendo la misma: un poli que pilla a un ladrón y dos personas lo ven. De todas formas, tampoco tenemos que aplicar a todos los personajes, con lo que podríamos hacer algo como esto:

En el parque solamente se hallaban un anciano opulento y su nieto. Ambos observaban con curiosidad y recelo cómo el expeditivo policía, que encontraba un gusto macabro en su labor, se había lanzado contra el escurridizo ladrón, que todavía se resistía a la detención.

La historia sigue siendo la misma, pero si os preguntara quién es el protagonista seguro que la mayoría coincidís en el mismo. La diferencia entre la aplicación de las capas en los personajes implica darles más o menos peso en la narración.

Y hasta aquí la técnica del personaje en tres capas. Se podrían añadir más, como escribirle una biografía (aconsejable para protagonistas), pero todas acaban influyendo en la tercera capa.

Resumiendo de lo que hay que hacer:

1ª capa: relacionar un adjetivo con el personaje.

2ª capa: establecer un comportamiento ante la situación.

3ª capa: determinar su carácter y sus motivaciones.

¡Suerte!

Comentarios

kikaru
Respuesta

Después de echarle un vistazo con mi ojos correctores (it’s a joke), he de decir que has hecho un muy buen artículo, ya que he aprendido cosas que antes desconocía (en verdad no tenía ni zorra de todo esto jaja).

Suerte, Sensei!

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